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lunes, 29 de junio de 2009

El aplastante triunfo del Sr. Abstención

Elecciones legislativas 2009. Día después: los ganadores celebran con gozo, los grandes perdedores señalan con el dedo en todas las direcciones menos la propia. El dato que ningún dirigente y ningún analista parece estar registrando es que el mayor triunfador de esta elección fue un candidato silencioso pero efectivo cuyo apoyo parece haber crecido otro 10% desde los últimos comicios: Pepe Abstención.

No tenemos aún los números finales, pero los que ya nos llegan señalarían que cerca de un 40% de argentinos registrados para votar en el padrón nacional, decidieron no emitir su voto. ¡8 millones de argentinos!!!

Podemos acusarlos de perezosos. Enrostrarles su falta de compromiso ciudadano. Pero... ¿es así?

Las modificaciones a la ley electoral que siguieron al famoso "Pacto de Olivos" suscripto por el Dr. Raúl Alfonsín en nombre de la UCR y por el Dr. Carlos Saúl Menen, entonces Presidente de la Nación, en representación del Justicialismo, nos privaron a los argentinos del derecho de manifestar nuestro descontento a través del voto en blanco, nos obliga a elegir representantes de los partidos, en lugar de los ciudadanos, y continúa sometiéndonos al escarnio de elegir listas sábana. Es así:
  • el voto en blanco ya no es contabilizado como tal y termina ilegítimamente favoreciendo a las primeras mayorías. Y digo "ilegítimamente" porque si el votante hubiera querido elegirlos, hubiera metido la boleta de los listados mayoritarios en lugar de optar por un sobre vacío;
  • sólo podemos presentarnos como candidatos a representar la voz de los ciudadanos si nos presenta un partido reconocido. Si uno no se identifica con alguno de los sospechosos de siempre, tiene la opción de armar un partido propio. Claro que para lograr reconocimiento legal primero necesita la módica suma de 1 millón de seguidores. Resultado: 1) hace 20 años que no hay renovación política; 2) los candidatos no representan a la ciudadanía sino a los partidos; 3) los partidos se convirtieron en un club exclusivo y excluyente cada vez más escindido de la ciudadanía a la que dicen representar pero que, de hecho, sólo la necesitan cada dos años para jugar a la pantomima de la democracia representativa que ya no tenemos en realidad;
  • y esa pantomima cobra cuerpo manifiesto en la conformación de las famosas listas sábana que, en realidad, sólo incluyen a quienes son suficientemente obedientes, útiles y/ o serviles al partido que los colocó allí.

Conclusión: si uno no se identifica con ninguna de las voces mayoritarias; si uno es un ciudadano asqueado por la creciente corrupción; si uno quiere un cambio en la política nacional, las opciones que tiene son:

  1. Elegir al que le resulte menos peor, evitando leer los nombres que figuran en letra bien chica para no amargarse.
  2. Anular o impugnar su voto para que no contribuya a ampliar la base de ninguno de los candidatos mayoritarios. ¡Ojo! Las sutilezas son aprovechadas por los vivos que suelen sugerir considerarlo voto en blanco. Para lograrlo hay que hacerlo de manera muy, pero muy obvia. Como cortar las boletas en trocitos tan pequeños que no puedan ser leídas. O meter boletas de todos los partidos en el sobre. O, directamente, escribir la leyenda: "Yo no voto en blanco. Yo anulo mi voto."
  3. Y, finalmente, no ir a votar para nada.

Un 40% de ciudadanos argentinos eligieron la opción 3. Eso suma a unos 8 millones de argentinos que, probablemente, se dijeron a si mismos: "yo elijo no ser cómplice de esto". "Ya que me han quitado el derecho de mostrar mi enojo con el sistema político a través del voto", habrán pensado, "sólo queda que mi silencio resulte suficientemente elocuente."

Pero nadie parece estar escuchando ese silencio que cada vez cobra más adeptos. Y eso es mucho más preocupante. No parece imaginable que cambie la política de nuestro país para mejor si continúan ignorando y excluyendo a los que hoy sólo se sienten representados por el Sr. Pepe Abstención.

jueves, 11 de junio de 2009

Ignorancia célebre

"Si la libertad y la equidad, según la opinión de algunos pueden obtenerse a través de la democracia, serán más fáciles de conseguir si todas las personas por igual comparten el gobierno al máximo", habría dicho Aristóteles.

Frases memorables. Las colecciono. Tal vez es un arrogante intento por capturar en un "sound-bite" ajeno la sabiduría de 5 mil años de historia humana. Esfuerzo imposible, por supuesto. Pero al menos resultan elocuentes advertencias de que corremos el riesgo de tropezar con la misma piedra una vez más... ¡Otra vez más!

Probablemente el mejor proveedor de frases célebres del siglo pasado fue Winston Churchill, Duque de Marlborough, dos veces Primer Ministro, memorable conductor de las fuerzas británicas durante la última "Gran Guerra", y gran historiador. Casi setenta años después resulta deprimente tener que aceptar que siguen perfectamente vigentes... Es decir: que las coleccionamos, las repetimos como loros, pero no aprendemos mucho de ellas ¿no?

"Los hombres ocasionalmente tropiezan con la verdad, pero la mayoría se levanta y huye de ella como si jamás se la hubieran encontrado", es una de las alertas que nos dejó. O... "no hay necedad más costosa que la del idealismo intolerante". También agregaba que: "la falla de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes", y que "sería una gran reforma en la política el que se pudiera extender la cordura con tanta facilidad y tanta rapidez como la locura."

Napoleón también fue generoso con la sabiduría resumida que nos legó. Además de asegurar que el Estado era él y que la cabecera de una mesa se encontraba donde él estaba, decía que: "A la mayor parte de los que no quieren ser oprimidos no les disgustaría ser opresores". Y, probablemente con el conocimiento obtenido a través de la experiencia, señalaba que: "Aquél que sabe adular sabe también calumniar", que uno nunca se entera de "quiénes son sus amigos hasta que cae en la derrota" y que "es más seguro interesar a los hombres por medio de lo absurdo que por medio de ideas justas".

Hoy se dio a conocer el índice de inflación del mes de mayo, según la muy caprichosa versión del Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC): 0,3%. Y la frase memorable que viene a mi mente es una de Mark Twain: "Hay tres clases de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas".
Imagen: www.idhbolivia.org/

lunes, 1 de junio de 2009

El gran golpe

Bancos, petroleras, cementeras, metalúrgicas, distribuidoras de agua, líneas aéreas, tierras fiscales, tierras privadas, ahorros previsionales privados... La lista es larga... ¡muy larga! En los últimos 6 años el matrimonio presidencial (y su más fiel entorno) ha echado mano de fuentes productivas en todo el espectro del mercado. Ya sea a través de la "nacionalización", la "asociación", la expropiación, confiscación... u otros métodos incluso más difíciles de confesar, se han adueñado de de todo un poco.

Por supuesto... ¡siempre en nombre del Estado! Es decir, de nosotros mismos.

Con ínfulas cuasi-monárquicas que ahora parecen haberse auto-promovido a algo border-line con deidades, los actuales habitantes del (supuesto) Olimpo argentino, saben más y saben mejor sobre (están convencidos) absolutamente todo. Y por eso, preocupados por nuestro bienestar y felicidad inmediata y (si pudieran pensar a largo plazo) también por nuestro futuro, están asumiendo las responsabilidades y la tediosa tarea cotidiana de hacerse cargo de las principales fuentes de creación de valor económico y social de nuestra nación. Queremos suponer, para ayudarnos a los argentinos a controlar la que probablemente sea hoy nuestra principal causa de angustia y enfermedad: ¡el stress!

Esta actitud filantrópica del matrimonio que conduce nuestros destinos con mano firme y decidida no debería sorprendernos. No es nueva. Algo bastante parecido hicieron en la lejana y mágica comarca de Santa Cruz durante sus diez años de mandato, lo que le valió al actual Presidente Consorte el mote de El Emperador, otorgado por sus súbditos locales... Obviamente, en señal de eterno agradecimiento.

Justamente, es por ese compromiso y dedicación volcada con ímpetu a cultivar la alegría de los habitantes del suelo argentino, que durante estos pasados 6 años no tuvieron más remedio que dejar plantados a los empresarios en el Foro de Idea que, tradicionalmente, disparaba la agenda política y económica de la nación. Es por eso también que tampoco tuvieron tiempo de advertirles con anterioridad a los empresarios de nuestro país que su presencia en apoyo de las innumerables iniciativas de promoción del consumo, era requerida... Y por eso nadie tuvo la oportunidad de explicarles porqué, en tantas ocasiones, se vieron forzados a encerrarlos en habitaciones oscuras y silenciosas para que... ¡de repente! al abrirse las cortinas, se descubran a sí mismos parados detrás del (o de la) Presidente de la Nación, apoyando en vivo y en directo una conferencia de prensa, justo en el momento en que él o ella anunciaban una importante negociación (obviamente idea del matrimonio y por supuesto aún no conocida por esos empresarios) por la cual ellos mismos aceptaban bajar precios, otorgar créditos adicionales o vaya a saber cuál otra política benefactora y filantrópica...

Durante los pasados 6 años el sector empresario argentino aceptó, con genuflexo silencio, el avasallamiento, ninguneo y la humillación diaria a la que fueron sometidos por el matrimonio Kirchner. Nuestro "líderes" del sector empresario aceptaron sus imposiciones, sus insultos, sus invaciones, sus aprietes, sus amenazas, sus vejaciones... ¡Aceptaron hasta lo inmencionable!

Su silencio fue cómplice.

¿Recién ahora van a levantar la voz?

¡Seis años tardaron las instituciones empresarias y sus socios en darse cuenta de que el matrimonio que actualmente ocupa el despacho presidencial estaba violando todas las normas admitidas y saqueando la nación!!

¿Esos son los líderes que la Argentina necesita para convertirse en una nación que se desarrolla y que nos incluye a todos?

Llegó el momento de que se desatornillen de los sillones y dejen entrar nuevas cabezas, nuevas ideas, tal vez más imbuidas del nuevo paradigma, con valores no-negociables.

¿Te gustaría ser parte de la construcción de esa nación? ¡A mi me encantaría!

Foto trucada: http://sobino.wordpress.com/

domingo, 24 de mayo de 2009

La ceguera, la Justicia y el estado de derecho

Que a la venda que debería tapar los ojos de la Sra. Justicia, en la Argentina le cuesta horrores vencer a la fuerza de gravedad, no es ninguna novedad. Pero tengo la impresión de que últimamente los jueces a los que las venda se les derrumba, también han perdido el sentido de la propiedad y la discreción.

No me cabe la menor duda de que a todos nos debe haber, por lo menos, sorprendido el fallo que objeta a las cinco candidatas bonaerenses de la lista de Unión-Pro. No tanto por la validez de sus domicilios legales y demás exigencias (información que intenté cotejar pero me encontré con que el Poder Judicial ha cerrado el acceso a consultas del padrón electoral hasta el 29 de mayo - tampoco nos dejan ver los viejos padrones). No. Lo que de veras me cacheteó fue que, a cara de piedra y sin que se le caiga una sola pestaña, el mismo juez que validara la legalidad del muy recientemente modificado domicilio del expresidente Néstor Carlos Kirchner, se animara a poner la frente en alto para cuestionar los domicilios legales de las candidatas opositoras.

Al parecer, al juez federal con competencia electoral en la provincia de Buenos Aires, don Manuel Humberto Blanco, habría olvidado el principio irrenunciable de igualdad ante la ley. Es decir: si optó por validar la residencia de un candidato (a pesar de que está demostrado y probado que no cumple con el período mínimo de dos años previos), podemos suponer, porque considera importante privilegiar un bien mayor que, podría ser, el de no caer siquiera en la sospecha de la proscripción; debería aplicar el mismo concepto a los candidatos de todas las listas.

Lo que vale para uno, debería valer para todos. De lo contrario los derechos dejan de ser tales y se vuelven privilegios y uno de los pilares de la democracia, el estado de derecho, se hace añicos ante nuestros propios ojos.

Tres años atrás tuve el placer de escuchar una charla de Oscar Vilhena, abogado brasilero especializado en Derechos Humanos y profesor de la Escuela de Derecho de la Fundación Gétulio Vargas en la ciudad de San Pablo. Habló sobre uno de sus temas favoritos: “El Estado de derecho en America Latina”.

Para Vilhena “el problema central del estado de derecho en nuestra región es que nosotros tenemos una percepción de la fragilidad del sistema de derecho". Definió el estado de derecho como “una situación donde cada uno de nosotros tomamos el derecho como una razón para la determinación de nuestra conducta” y señaló que en, América Latina, “es una percepción bastante consolidada que la transición hacia la democracia fue parcial. Faltó la parte relativa al estado de derecho”.

Para Vilhena, “la alternativa (para la construcción de un estado de derecho) es la construcción de un estado democrático constitucional en el que las personas son un fin en sí mismas. Todo proyecto debe darse a partir de que las personas son autónomas y por lo tanto las decisoras de su futuro, en un marco de valores. Tenemos que des-invisibilizar a los invisibles, des-demonizar a los demonizados y des-privilegiar a los intocables. Necesitamos una reconfiguración del tejido social para la construcción del estado de derecho.”

Y por más que lo intento, no logro esquivar una pregunta que me muerde la punta de la nariz de madura que está: si todos estamos de acuerdo en que para la consolidación de la democracia es necesario el estado de derecho; si para que eso suceda necesitamos no sólo la división y la independencia de cada uno de los poderes del Estado sino que esos poderes se enfoquen en el rol que les compete, y si el rol que le compete al Poder Judicial es velar por el cumplimiento de la ley… ¿qué hace don Manuel Humberto Blanco dentro del Poder Judicial?


¿Sabés dónde puedo conseguirle vendas nuevas a la Justicia?

Lilly

* Ilustración del caricaturista mexicano Rafael Barajas, Fisgón

miércoles, 20 de mayo de 2009

La Revolución del Parque y un aliento de esperanza...

Esto de no tener horarios fijos por primera vez en varios lustros me está resultando todo un desafío. Es cierto... recién voy por el día #6... Ya voy a aprender a manejarlo mejor...Por lo pronto, ¡¡por fin tengo tiempo para leer!!! Y uno de los temas de hoy fue la Revolución de 1890, también conocida como la Revolución del Parque. Para mi, al menos, todo un descubrimiento. ¡No la tenía registrada! Y lo más interesante: ...hmmm... las similaridades con algunos aspectos de la Argentina de hoy, y... ¡Caray! Seguimos siendo los mismos inmaduros de siempre.Pero la lectura me dejó alguna esperanza. Es que hay quienes dicen que esa revolución marcó un antes y después en la historia argentina y "marcó el ingreso de la clase media urbana a la vida política".

¿Será posible que los argentinos dejemos de esperar al mesías político y nos decidamos a participar otra vez para detener el avasallamiento del que somos víctimas diariamente por los que ocupan hoy la Rosada?Un poquito de historia. Parece que para fines de 1889 la Argentina ya se venía cargando dos años de trepada inflacionaria, desocupación, huelgas, denuncias por corrupción y autoritarismo... Ya sabés, ¿no? Parece que en esos días era toda una novedad. Y no fue todo, para enero de 1890 llegaron también las corridas bancarias.Miguel Juárez Celman había sucedido en el cargo de Presidente de la Nación a su cuñado: el Gral. Julio Argentino Roca. Ambos pertenecían al Partido Autonomista Liberal. Ambos reunían en su figura dos cargos: el de Presidente de la República y el de Presidente del Partido. Y ambos se dedicaron a deshacerse de las fuerzas adversarias. Como fuera... ¡pero afuera! Sus opositores llamaron a este período: El Unicato.
El 26 de julio de 1990, con la firma de Francisco Barroetaveña, el diario La Nación publicó el artículo: "¡Tu quoque juventud! En tropel al éxito" que, entre otras cosas, decía:
"En medio de este general desgobierno, o del imperio de este régimen funesto, que suprime la vida jurídica de la nación reemplazándola por el abuso y la arbitrariedad, se sienten los primeros trabajos electorales para la futura presidencia, asegurándose que el Presidente actual impondrá al sucesor que se le antoje, pues dispone del oro, de las concesiones y de la fuerza necesaria para enervar los caracteres maleables y sofocar cualquier insurrección."
¡Para qué! Fue el llamado a la guerra de un grupo de jóvenes: Leandro Alem, Bartolomé Mitre, Aristóbulo del Valle, Bernardo de Irigoyen y, por supuesto, Francisco Barroetaveña, entre otros... Hacía rato que habían decidido levantarse en armas para "impedir la sumisión sin esperanza al régimen de Juarez". Y es que el 13 de abril una gigantesca reunión convocada para conformar la Unión Cívica (todavía no incorporaba el "Radical" atrás) juntó a casi todos los opositores. El evento se selló con una marcha a Plaza de Mayo que en el camino fue sumando gente. ¡Fue el primer acto político masivo de nuestra historia!... ¿Y cómo terminó?... ¡Dunga! ¡Dunga!
Fue tal el lío que renunciaron todos los ministros.
Mientras tanto, los muchachos de la Unión Cívica formaron una Junta Revolucionaria y se aliaron a los militares que no simpatizaban con Roca, como el Gral. Campos, el Subteniente José Félix Uriburu (el que 40 años después volteó a Yrigoyen) y otros amiguitos con charreteras.
En la fría y oscura madrugada del sábado 26 de julio empezó la rosca en la Plaza Libertad y en la Plaza Lavalle. ¡Flor de rosca! Estos chicos no llevaban palos, cadenas y tubos como los muchachos de Pérsico y D'Elía. ¡No! Llevaban armas, cañones y artillería pesada, además de las cañoneras de la flota naval sublevada que escupía furia desde el Río de la Plata. Fue sangriento y fueron derrotados. No se sabe si murieron 50, 300 o 1500. Pero los aplastaron. Se dice que el Gral. Campos los traicionó y por eso a último momento no cumplió el plan y se acantonó en la Plaza Lavalle en lugar de tomar la Rosada. En fin. ¡Fueron! Para conocer los detalles del desbarajuste que se armó (en versión cortita) te sugiero que vayas al nexo de Taringa que figura abajo. Yo acá te los ahorro.

Cuando el Congreso se dispuso a analizar lo sucedido, una vez apagada la sublevación, un senador cordobés roquista sentenció: "La revolución está vencida, pero el gobierno está muerto." Supongo que la derrota tuvo algún sabor dulce porque Juárez Celman se vió obligado a renunciar en favor del vicepresidente Carlos Pellegrini.
Y con el tiempo hubo otras consecuencias mucho más importantes. Por ejemplo, para evitar que toda contienda política se resolviera por medios violentos, en 1912 se dictó la Ley que garantizó el voto secreto. Si, es cierto, hoy con eso no alcanza. Pero lo más importante (a los efectos de estas líneas, claro) fue ese dato: por primera vez la clase media, sin necesidad alistarse en grupos con intereses particulares, salió a la calle y se involucró en la vida política. Por primera vez salió y dijo: "¡Basta! Esto termina aquí."
Y desde entonces los argentinos cada tanto salimos. Desempolvamos cacerolas y las batimos ruidosamente por las calles. Prendemos velas. Gritamos. Pero al final siempre estamos buscando seguir a alguien, siempre buscando a ése que lo va a arreglar todo, el que nos va a salvar...
¡Nadie nos va a venir a salvar!
Tenemos que salvarnos nosotros mismos: involucrándonos, participando, exigiendo y sobre todo, haciendo. Porque para reclamar derechos no tenemos problemas, pero para cumplir con nuestras obligaciones ciudadanas somos bastante vagos... ¡Total!... Hemos reducido la democracia a un esfuerzo que llevamos a cabo cada dos años: metemos un papelito en un sobrecito, lo empujamos dentro de una cajita y... ¡listo!... Ahora que se encargue otro.
¡Pero así no vale! ¡Así no alcanza! ¡Ojo! No estoy haciendo un llamado a las armas. ¡Ni ahí! No me gusta nada la violencia. ¡Nada! ¡Nada! Pero si creo que cada uno de nosotros debe preguntarse: "¿qué país estoy dejándole a mis hijos y nietos? ¿qué puedo hacer yo hoy para que este país se convierta en la Argentina en la que yo quiero vivir? ¿Cómo puedo ayudar a construirla?"
Yo quiero. ¿Y vos?


Lilly Roth